Cada uno ve la Historia como le place. Los años 60, por ejemplo. Unos dicen que fue la década de los Beatles, otros que si la del asesinato de Kennedy, la del hombre en la Luna... los más fumaos la llaman "la era de Acuario". Respetables visiones todas ellas, sí, pero para mí aquella ápoca (que no viví, ay, por edad, y es que algunos siempre llegamos tarde a lo bueno) siempre merecerá ser recordada como... los tiempos de "la teta-misil".

Sí, amigos, aquellas ubres naturales, hoy desterradas sin remisión de la iconografía popular y los "media", aquellas cordilleras de carne de formas caprichosas e impredecibles, ninguna igual a otra, sustituidas hoy en el imaginario impuesto por la publicidad, el cine y la televisión por las típicas cacerolas esféricas, rígidas como un balones de la N.B.A, idénticas, fabricadas en serie y siempre inmóviles, independientemente de la postura adoptada por la portadora (decir dueña no sería del todo correcto). Qué lástima, eh...

Ya intuyo que algunos pensaréis que a continuación voy a hablar de Russ Meyer, pero no... hoy no toca; otro día será. A quien quería presentaros ahora es a la irrepetible dama del ayer llamada Roberta Pedon (¡cómo no enamorarse de una chica llamada Roberta!). De ella se ha dicho que es la "pin-up" definitiva de los 60, y lo cierto es que sus legendarias sesiones de fotos sintetizan como pocas la esencia estética de lo que más arriba llamé "teta misil" (otro día ya os hablaré de su antecedente: el "efecto bazooka", que dominó el panorama pectoral de los 50, pero eso es otra historia...).

Mamas descomunales y a media asta, conejito tupido, florecitas, pamelas en la cabeza, pañuelos estampados y demás "tics" "hippies", escenarios naturales fotografiados con "flous" y sol, sobre todo mucho sol... esa es la imagen que ha quedado de Roberta Pedon (nombre real, según parece) décadas después de su época de esplendor.

Nacida en 1952, unos dicen que en Argentina y otros en Italia, el caso es que a finales de los 60 estaba instalada de California (tras recorrer varios países) y ya se había convertido en una de las modelos nudistas más fotografiadas del mundo. No obstante, su carrera jamás ascendió hasta la primera división del "couché", ocupada por cabeceras como "Playboy" o "Penthouse", sino que se reinó en esa amplia franja de papel poco suave ocupada por lo que siempre se ha conocido como revistuchas de teta y culo (en su caso, culo poco). Tras menos de una década dedicándose a los desnudos fotográficos, Roberta (que también usó en ocasiones el nombre de Melody O'Hare) se retiró definitivamente en 1975, habiendo llegado a aparecer en una película, "Delinquent School Girls" (1974), en la cual, por cierto, no enseñaba los melones.

Hoy nos queda su leyenda (me encanta magnificar las chorradas, ya sabéis). Se dice que era "hippy" de verdad, no una pose de cara a las sesiones de fotos; que nunca se maquillaba, ni lo necesitaba, porque su cutis estaba siempre bronceado y perfecto; que la ofrecieron miles de veces hacer pornografía pero que siempre lo rechazó, aunque luego participase, sin ver un dólar, en multitud de ocasiones en reuniones marihuaneras de sexo comunal con toda la comunidad hippy" de la costa oeste; que jamás aprendió más de cuatro o cinco palabras de inglés.

Hoy parece que vive en Venecia y que casi nadie la recuerda ni la asocia con aquella etapa suya de trotamundos sin ropa. Aunque está claro que ahora sus pechos ya no parecerán lanchas, la gran pregunta que me surge es: ¿conservará todavía esa sonrisa pizpireta que tan letal combinación formaba con su abundancia mamaria?