El animador Frank Thomas, uno de los legendarios "nine old men" que pusieron los pilares de la compañía fundada por Walt Disney, murió hace unos meses a la edad de 92 años. La importancia de Thomas en el desarrollo del arte de los dibujos animados resulta imposible de transmitir en un pequeño texto como este.
Dentro del seno de la Disney él siempre fue reconocido como el animador ideal para dotar a ciertos personajes de una gama expresiva especial; por decirlo de alguna forma, Thomas fue el mejor director de actores de la factoria, el más dotado para transmitir emociones a través de gestos irrepetibles, de movimientos tan humanos que parecía mentira estar viéndolos ejecutados por "animales" de dos dimensiones. Escenas como la de los spaguettis de "La Dama y el Vagabundo", el deslizamiento sobre el hielo de "Bambi" o el baile de "Pinocho" simulando estar movido por hilos, demuestran su prodigioso talento y todavía son capaces de erizar la piel del espectador sensible a esta bella disciplina.
Thomas conoció a su amigo del alma (y perfecta media naranja creativa) Ollie Johnson en la universidad y esa relación continuó durante décadas, siendo dos de los principales profesionales que cimentaron el prestigio de Walt Disney gracias a sus aportaciones a largometrajes como "Blancanieves y los siete enanitos", "Cenicienta", "Alicia en el país de la maravillas", "Peter Pan", etc. El excelente documental "Frank and Ollie", producido en 1995, narra las peripecias de este duo de genios de la animación a lo largo de sus cuatro intensas décadas de entrega a la compañía del ratón. Frank Thomas se retiró en 1978 y desde entonces había escrito algunos libros sobre animación, entre ellos el magnífico "The Illusion of Life".
ANTONIO TRASHORRAS (Madrid, 1969).
Profesional del sector audiovisual desde 1990. Guionista de largometrajes ("El espinazo del diablo", "Lena"), telefilmes ("Jugar a matar" -Tele 5-) y cómic ("Miedo", "Residuos" -ediciones Glénat), crítico de cine ("Fotogramas", "Fantastic Magazine", "Nosferatu", "El País de las Tentaciones"), cómic ("El Periódico de Catalunya", "Viñetas", "U"), autor de siete libros sobre cine (en solitario o colaboración), responsable de contenidos de producciones especiales de Canal +, director del canal Album TV para Canal Satélite Digital, coordinador de monólogos de humor en el canal Paramount Comedy, guionista y realizador de los programas de "sketches" "La Hora Chanante" y "Telecompring, y director del "talk show" "Nada que perder" (Paramount Comedy). Tras un breve paso por "Los Serrano", actualmente dirige el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola. Insomne, omnívoro cultural y fanático de cualquier palabra que contenga la combinación de letras "mn". Padre de un hijo rubio e incomprensiblemente cuerdo...
El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
¿A qué huele la ilusión?
Yo de pequeño bebía los vientos por Olivia Newton John. Coleccionaba fotos suyas, recortaba sus reportajes en las tonti-revistas de la post-Transición... ¡Hasta me gustaban sus canciones y películas! Me estoy refiriendo a aquella época, a caballo entre los 70 y los 80, en que aún aguantaba con su "look" de jovencita pese a haber rebasado holgadamente la treintena, más o menos entre el "boom" de "Grease" y los memorables (y a su manera hermosos) naufragios de "Xanadu" y "Two of a Kind".
En el magnífico Blowupdoll, un simpático "emepetrés" de la (por entonces) dulce y virginal australiana. En cuanto a la legendaria fotito en plan "roller/cowgirl" de aquí arriba, ¿qué puedo decir? Pues que vale su peso (55 K) en oro. Haciendo historia, amigos...
La voz azul
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de Amazon y frecuentar su página personal. Merece mucho la pena.
Mujer tenía que ser
Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a Rebekka Bakken.
Convertida gracias a su debut en solitario con el apabullante album "The Art of How to Fall" en todo un fenómeno dentro del ambiente jazzístico ligero de Europa, esta noruega de treinta y pocos años jamás deja indiferente cuando se la escucha por vez primera. Su abrasiva voz esgrime una intensidad muy lejos de la tersa perfección académica de ciertas "divas", mientras que la naturaleza de sus composiciones no escatima ni en complejidades estructurales ni en paisajes emocionales encapotados.
"Say Goodbye To What Is Gone", "Worriless" o "Daylight Is Short In Fall" son algunas de las cumbres de este disco espinoso, dedicado a la exposición en doliente primera persona de cuantos desajustes e incongruencias sentimentales torturan a cualquier adulto. Quizá Rebekka Bakken no tenga el "glamour" ni los Grammies de otras, pero os aseguro que en ovarios las supera por carretillas. Digo.
wex dijo
adder and overhead conveyor frequency converters and other electrical components, conveyor parts
1 Septiembre 2009 | 09:13 AM