Dejad que los niños se acerquen a ÉL (¿o mejor no?)

Lo bueno que tiene el catolicismo respecto al Islam es que la Iglesia no sólo permite sino que estimula la creación de imágenes sagradas basadas en el mismísimo vástago de Dios, que, como sabéis, también es, en realidad, padre y espíritu santo, todo en el mismo "pack" de oferta; uno y trino que dicen. Gracias a ello, "Yisuscrais" ha terminado erigido en icono "pop" de similar difusión a... no sé, los Beatles o Hulk Hogan, mientras que con Alá, por aquello de su timidez terminal a la hora de que lo representen, siempre tendremos la duda de qué pinta tiene (genial lo de vender cajas vacías dentro de la colección de muñecos articulados religiosos).
Bueno, al grano: Catholic Shopper (risa garantizada) ha lanzado una tronchante serie de figuritas titulada "Jesus Inspirational Sport Statues". La cosa va de representar al barbudo de las sandalias participando en el gozo de diversas actividades deportivas junto a varios críos. Dicen que mostrando a Cristo como un compañero más de juego de tan sonrientes infantes se anima a los muchachos a practicar deportes de forma limpia, alegre y sana. Bien...
Ahora vamos con lo que no puedo dejar de advertir (¡mal pensado, neuronas sucias!) cuando observo alguna de dichas figuritas. Primero, la del beisbol:

Sinceramente, ¿no os parece que Jesús se está arrimando demasiado por detrás al crío para enseñarle a batear? Supongo que todos estaréis familiarizados con la expresión "frotar cebolleta", ¿verdad? En fin, no digo más... sólo apunto lo que a mí, subjetivamente, y dado que tengo el craneo como un estercolero, me viene a la mente cuando veo esa imagen.
Más... Observad la siguiente foto:

No soy el único que lo está pensando, ¿verdad? Decidme, por favor, que hay más indeseables como yo que, viendo esta imagen, lo último que les viene a la cabeza es el noble deporte de la gimnasia.
Y, ya puestos a pensar mal...

¿Qué pinta el ballet en una serie de figuras dedicadas a lo deportivo? ¿Por qué parece disfrutar tanto el "hippy" de la túnica blanca de la compañía de impúberes con los muslitos al aire?
A continuación, otra idílica estampa deportiva, esta genuinamente norteamericana:

En fin, que no me hagáis mucho caso, que seguramente sea yo el que veo roces impúdicos y ecos de "Capturing the Friedmans", dónde no hay más que inocente amor a los pequeñuelos y pasión por el deporte.
Y me despido con este último ejemplo de lo que mi amigo Carlos, durante los días de su dura adolescencia algecireña, siempre llamó "poner un rabo". Celestial, en este caso.

Una mano en la cintura, un movimiento sexy... un movimiento sexy, y ahora empiezo a menear, a menear...


ANTONIO TRASHORRAS (Madrid, 1969).
Profesional del sector audiovisual desde 1990. Guionista de largometrajes ("El espinazo del diablo", "Lena"), telefilmes ("Jugar a matar" -Tele 5-) y cómic ("Miedo", "Residuos" -ediciones Glénat), crítico de cine ("Fotogramas", "Fantastic Magazine", "Nosferatu", "El País de las Tentaciones"), cómic ("El Periódico de Catalunya", "Viñetas", "U"), autor de siete libros sobre cine (en solitario o colaboración), responsable de contenidos de producciones especiales de Canal +, director del canal Album TV para Canal Satélite Digital, coordinador de monólogos de humor en el canal Paramount Comedy, guionista y realizador de los programas de "sketches" "La Hora Chanante" y "Telecompring, y director del "talk show" "Nada que perder" (Paramount Comedy). Tras un breve paso por "Los Serrano", actualmente dirige el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola. Insomne, omnívoro cultural y fanático de cualquier palabra que contenga la combinación de letras "mn". Padre de un hijo rubio e incomprensiblemente cuerdo...
El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
Yo de pequeño bebía los vientos por Olivia Newton John. Coleccionaba fotos suyas, recortaba sus reportajes en las tonti-revistas de la post-Transición... ¡Hasta me gustaban sus canciones y películas! Me estoy refiriendo a aquella época, a caballo entre los 70 y los 80, en que aún aguantaba con su "look" de jovencita pese a haber rebasado holgadamente la treintena, más o menos entre el "boom" de "Grease" y los memorables (y a su manera hermosos) naufragios de "Xanadu" y "Two of a Kind".
En el magnífico
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de
Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a

David dijo
No encuentro frase con la que expresar mi repugnancia.
11 Junio 2005 | 11:48 AM