Postales del pasado presente

Una inmensa mayoría de los cinéfagos a los que se les pregunta por su película favorita responden con un amasijo de balbuceos inconexos que no son más que un discontinuo intento de decir un título de largometraje tras otro sin acabar de pronunciar ninguno. Comprensible: demasiadas referencias coaguladas en la sesera como para que escoger tan sólo una resulte una tarea asumible, al menos así de primeras. Yo tengo dos respuestas inmediatas para salir de dicha situación cuando alguien (que normalmente acabo de conocer) me hace esa pregunta. Respuesta namber güan: "No tengo película favorita, sino 100 empatadas en la primera plaza", y, a continuación, paso a recitar cual ametralladora una relación de títulos de pelis que me apasionan, según me van viniendo a la cabeza, sin orden ni concierto (hastaquellegosuhora-yoanduveconunzombi-seddemal-amarcord-elsilenciodeunhombre-nosferatu-arrebato-elfantasmadelparaíso-eldesprecio-laúltimaola-suspiria...). Lo habitual es que el abrumado interlocutor me detenga antes de llegar a la veintena. Y menos mal... Respuesta namber tu: "¡Vertigo!" (sin acento en la "e").

Y es que si bien a "Vertigo" puedo considerarla como empatada con otras 99 en el primer puesto de la lista, tampoco deja de ser cierto que por ella quizá sienta también un poquitín de cosa más especial; no ya sólo porque sea una obra sublime, de un romanticismo desesperado, una audacia irrepetible y unos ecos metafísicos muy difícilmente igualables, sino sobre todo porque quizás fue la primera película que al verla, siendo todavía un crío, fui por vez primera consciente de me encontraba ante... pues eso, una obra sublime, de un romanticismo desesperado, una audacia etc, etc (aunque entonces aún no manejara semejante vocabulario, claro).

Por ello, imaginad lo que puede haberme hecho disfrutar una página web como Vertigo: then and now, cuyo contenido consiste en un exhaustivo desglose visual de la hipnótica obra cumbre del gordo Hitch en función de sus localizaciones, incluyendo junto a cada exterior tal y cómo aparece en el film, una imagen de ese mismo lugar capturada en la actualidad.

En otras palabras, amigo obsesionado con el órfico periplo de James Stewart por los rincones de aquel onírico San Francisco, "Vertigo: then and now" es todo un disparo virtual a bocajarro, entre evocador y anticlimático, dirigido justo al corazón de nuestra cinefilia. Y, por supuesto, lo ideal es recorrer esta galería escuchando la envolvente, tortuosa y zigzagueante música de Hermann.


ANTONIO TRASHORRAS (Madrid, 1969).
Profesional del sector audiovisual desde 1990. Guionista de largometrajes ("El espinazo del diablo", "Lena"), telefilmes ("Jugar a matar" -Tele 5-) y cómic ("Miedo", "Residuos" -ediciones Glénat), crítico de cine ("Fotogramas", "Fantastic Magazine", "Nosferatu", "El País de las Tentaciones"), cómic ("El Periódico de Catalunya", "Viñetas", "U"), autor de siete libros sobre cine (en solitario o colaboración), responsable de contenidos de producciones especiales de Canal +, director del canal Album TV para Canal Satélite Digital, coordinador de monólogos de humor en el canal Paramount Comedy, guionista y realizador de los programas de "sketches" "La Hora Chanante" y "Telecompring, y director del "talk show" "Nada que perder" (Paramount Comedy). Tras un breve paso por "Los Serrano", actualmente dirige el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola. Insomne, omnívoro cultural y fanático de cualquier palabra que contenga la combinación de letras "mn". Padre de un hijo rubio e incomprensiblemente cuerdo...
El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
Yo de pequeño bebía los vientos por Olivia Newton John. Coleccionaba fotos suyas, recortaba sus reportajes en las tonti-revistas de la post-Transición... ¡Hasta me gustaban sus canciones y películas! Me estoy refiriendo a aquella época, a caballo entre los 70 y los 80, en que aún aguantaba con su "look" de jovencita pese a haber rebasado holgadamente la treintena, más o menos entre el "boom" de "Grease" y los memorables (y a su manera hermosos) naufragios de "Xanadu" y "Two of a Kind".
En el magnífico
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de
Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a

Señor Snoid dijo
Hace algun tiempo publique en mi blog un articulo sobre un caso parecido, pero esta vez con la pelicula Taxi-Driver.Si le quereis echar un vistazo aqui va el link:
http://srsnoid.blogsome.com/2005/03/25/localizaciones-de-taxi-driver/
25 Mayo 2005 | 05:27 PM