
Una inmensa mayoría de los cinéfagos a los que se les pregunta por su película favorita responden con un amasijo de balbuceos inconexos que no son más que un discontinuo intento de decir un título de largometraje tras otro sin acabar de pronunciar ninguno. Comprensible: demasiadas referencias coaguladas en la sesera como para que escoger tan sólo una resulte una tarea asumible, al menos así de primeras. Yo tengo dos respuestas inmediatas para salir de dicha situación cuando alguien (que normalmente acabo de conocer) me hace esa pregunta. Respuesta namber güan: "No tengo película favorita, sino 100 empatadas en la primera plaza", y, a continuación, paso a recitar cual ametralladora una relación de títulos de pelis que me apasionan, según me van viniendo a la cabeza, sin orden ni concierto (hastaquellegosuhora-yoanduveconunzombi-seddemal-amarcord-elsilenciodeunhombre-nosferatu-arrebato-elfantasmadelparaíso-eldesprecio-laúltimaola-suspiria...). Lo habitual es que el abrumado interlocutor me detenga antes de llegar a la veintena. Y menos mal... Respuesta namber tu: "¡Vertigo!" (sin acento en la "e").

Y es que si bien a "Vertigo" puedo considerarla como empatada con otras 99 en el primer puesto de la lista, tampoco deja de ser cierto que por ella quizá sienta también un poquitín de cosa más especial; no ya sólo porque sea una obra sublime, de un romanticismo desesperado, una audacia irrepetible y unos ecos metafísicos muy difícilmente igualables, sino sobre todo porque quizás fue la primera película que al verla, siendo todavía un crío, fui por vez primera consciente de me encontraba ante... pues eso, una obra sublime, de un romanticismo desesperado, una audacia etc, etc (aunque entonces aún no manejara semejante vocabulario, claro).

Por ello, imaginad lo que puede haberme hecho disfrutar una página web como Vertigo: then and now, cuyo contenido consiste en un exhaustivo desglose visual de la hipnótica obra cumbre del gordo Hitch en función de sus localizaciones, incluyendo junto a cada exterior tal y cómo aparece en el film, una imagen de ese mismo lugar capturada en la actualidad.

En otras palabras, amigo obsesionado con el órfico periplo de James Stewart por los rincones de aquel onírico San Francisco, "Vertigo: then and now" es todo un disparo virtual a bocajarro, entre evocador y anticlimático, dirigido justo al corazón de nuestra cinefilia. Y, por supuesto, lo ideal es recorrer esta galería escuchando la envolvente, tortuosa y zigzagueante música de Hermann.

El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de

Hace algun tiempo publique en mi blog un articulo sobre un caso parecido, pero esta vez con la pelicula Taxi-Driver.Si le quereis echar un vistazo aqui va el link:
http://srsnoid.blogsome.com/2005/03/25/localizaciones-de-taxi-driver/
Muy acertado el link, trashi, ya que San Francisco es el personaje indispensable que se sitúa en el fondo de esta sabia, malévola y fascinante película.
christian louboutin
louis vuitton handbags
Coach handbags