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La Coctelera

UN TOQUE DE AZUFRE

Antonio Trashorras opina, encuentra, piensa, duda...

14 Mayo 2005

La empresa como psicópata

Todo empezó con el libro "The Corporation: The Pathological Pursuit of Profit and Power" de Joel Bakan, un demoledor estudio sobre las tácticas más nocivas empleadas por las grandes empresas para aumentar su poder en las sociedades de casi cualquier país del planeta e influir perversamente en nuestro comportamiento; en suma, influyendo en la realidad, para mal. Ahora la bola de nieve sigue creciendo con su versión fílmica, "The Corporation", el documental dirigido por Mark Achbar, Jennifer Abbot y el propio Bakan.

Adémás de abundantes "spots", videos promocionales de las empresas y noticias televisivas, los autores han trufado la película de entrevistas con defensores y críticos del "status quo" capitalista, así como con elocuentes fragmentos de investigación sobre el terreno (por ejemplo, imágenes de América Central que muestran la extrema miseria de los trabajadores a sueldo de una gran empresa de maquinaria que posteriormente vende dicho material en Estados Unidos por cifras elevadísimas). Otros momentos destacados son la aparición del legandario neoliberal Milton Friedman (menudo pieza...) afirmando que el único imperativo moral para el ejecutivo de una empresa es ganar todo el dinero posible para sus dueños; un gurú del "management" explicando que todo ejecutivo que muestre interés en las responsabilidades sociales de la empresa debe ser despedido de inmediato; o un director de inversiones afirmando que: «La empresa es una máquina de subcontratar, de la misma forma que un tiburón es una máquina de matar. No es maldad. Toda empresa lleva dentro, como el tiburón, las características que la permiten hacer aquello para lo que fue creada».

La premisa consiste en trabajar sobre la hipótesis de que las empresas fueran como "personas", es decir con derechos y obligaciones. A partir de ahí, la película se adentra en su comportamiento y deseos, hasta llegar a la conclusión de que estamos ante "alguien" cuya conducta resulta amoral y exclusivamente motivada por la búsqueda del beneficio propio, aunque, no obstante, busque siempre la autojustificación y ofrecer una cara humana. Sometiendola a un test psiquiátrico propuesto por la Organización Mundial de la Salud, Joel Bakan demuestra que "La Corporación" responde al peor de los perfiles posibles y para corroborarlo los directoras entrevistan a un alto cargo del FBI especializado en "serial killers". Todos esos estudios psicólogicos concluyen, pues, en una certeza inquietante: las grandes empresas son entidades psicópatas. Y es que al exponer una lista de síntomas de la psicopatía sorprende hallar tantas correspondencias. La empresa es irresponsable porque, al intentar satisfacer sus metas, pone en peligro a todos los demás. Las empresas tratan de manipularlo todo, incluso la opinión pública. Son grandilocuentes e insisten siempre en que ser los mejores, así como en evitar asumir la responsabilidad de sus actos y ser incapaces de sentir remordimientos.

En suma, igual que Michael Moore parece haberse convertido en el azote fílmico de la derecha norteamericana, Bakan parece destinado a erigirse en un figura similar para el poder empresarial, si bien, por desgracia, es muy dudoso que obras como su libro y este documental afecten en lo más mínimo a la salud de la gran bestia corporativa.

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ANTONIO TRASHORRAS (Madrid, 1969). Profesional del sector audiovisual desde 1990. Guionista de largometrajes ("El espinazo del diablo", "Lena"), telefilmes ("Jugar a matar" -Tele 5-) y cómic ("Miedo", "Residuos" -ediciones Glénat), crítico de cine ("Fotogramas", "Fantastic Magazine", "Nosferatu", "El País de las Tentaciones"), cómic ("El Periódico de Catalunya", "Viñetas", "U"), autor de siete libros sobre cine (en solitario o colaboración), responsable de contenidos de producciones especiales de Canal +, director del canal Album TV para Canal Satélite Digital, coordinador de monólogos de humor en el canal Paramount Comedy, guionista y realizador de los programas de "sketches" "La Hora Chanante" y "Telecompring, y director del "talk show" "Nada que perder" (Paramount Comedy). Tras un breve paso por "Los Serrano", actualmente dirige el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola. Insomne, omnívoro cultural y fanático de cualquier palabra que contenga la combinación de letras "mn". Padre de un hijo rubio e incomprensiblemente cuerdo... El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.

¿A qué huele la ilusión?

Yo de pequeño bebía los vientos por Olivia Newton John. Coleccionaba fotos suyas, recortaba sus reportajes en las tonti-revistas de la post-Transición... ¡Hasta me gustaban sus canciones y películas! Me estoy refiriendo a aquella época, a caballo entre los 70 y los 80, en que aún aguantaba con su "look" de jovencita pese a haber rebasado holgadamente la treintena, más o menos entre el "boom" de "Grease" y los memorables (y a su manera hermosos) naufragios de "Xanadu" y "Two of a Kind". En el magnífico Blowupdoll, un simpático "emepetrés" de la (por entonces) dulce y virginal australiana. En cuanto a la legendaria fotito en plan "roller/cowgirl" de aquí arriba, ¿qué puedo decir? Pues que vale su peso (55 K) en oro. Haciendo historia, amigos...

La voz azul

Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable. Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de Amazon y frecuentar su página personal. Merece mucho la pena.

Mujer tenía que ser

Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a Rebekka Bakken. Convertida gracias a su debut en solitario con el apabullante album "The Art of How to Fall" en todo un fenómeno dentro del ambiente jazzístico ligero de Europa, esta noruega de treinta y pocos años jamás deja indiferente cuando se la escucha por vez primera. Su abrasiva voz esgrime una intensidad muy lejos de la tersa perfección académica de ciertas "divas", mientras que la naturaleza de sus composiciones no escatima ni en complejidades estructurales ni en paisajes emocionales encapotados. "Say Goodbye To What Is Gone", "Worriless" o "Daylight Is Short In Fall" son algunas de las cumbres de este disco espinoso, dedicado a la exposición en doliente primera persona de cuantos desajustes e incongruencias sentimentales torturan a cualquier adulto. Quizá Rebekka Bakken no tenga el "glamour" ni los Grammies de otras, pero os aseguro que en ovarios las supera por carretillas. Digo.

Bang Bang

Kiss Kiss

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