Adios a Martin Denny

En todas las fotos que recuerdo de él aparecía como un señor de aspecto impecablemente bronceado, pelo hacia atrás, camisas de colores claros, a veces estampadas, por supuesto, sonrisa acorazada, y manos ocupadas en tres únicas cosas: tocar el piano, sostener un cóctel o abrazar bellas señoritas (casi siempre en bikini y pareo). Murió recientemente, a los 94 años, en su residencia en Hawaii. "Qué demonios...", pensé. "Ese tío sí que supo vivir".
Mi primer contacto con la música de Martin Denny se remonta hace década y media, aproximadamente, durante el retro-advenimiento seudoirónico de la llamada "lounge music", "easy listening" o sintonía para ascensores, como se referían a ella los menos afines a su ideario hedonista y selectivamente nostálgico. Pese a lo mucho que había de pose en aquella repentina voracidad por todo lo que implicara la risueña, domesticada fenomenología "pop" de la clase acomodada estadouniense antes de la irrupción del "rok & roll" y posteriores desengaños sociopolíticos y traumas a gran escala (como el magnicidio de Dallas o el desaguisado en Vietnam), lo cierto es que bajo esa irracional inmersión en unos tiempos de inocencia y (aparente) bienestar, bajo dicha recuperación "naif" del poco después mancillado "sueño americano", al menos, tuvimos la oportunidad de acceder a la olvidada discografía de músicos extraordinarios como Esquivel, Lex Baxter o el propio Denny.
Si otros eligieron como pilares de sus respectivas obras o bien la soltería "snob" o los sonidos de otros mundos, Martin Denny fue, sobre todo, el hombre que acuñó el concepto de "exotismo" (es decir, algo así como lo selvático visto desde Honolulu) como complemento auditivo y estético al "american way of life". Prácticamente todo lo que se ha conocido como "Tiki Culture" se podría destilar mediante la escucha y contemplación de la portada de cualquiera de sus LPs clásicos, de títulos tan ilustrativos como "Primitiva", "Ultrajungle", "The Call of Tiki" o, cómo no, "Exotica".
Nacido el 12 de abril de 1911, en Nueva York, Denny comenzó a tocar profesionalmente el piano apenas con veinte años, si bien no sería hasta mediados de los cincuenta cuando, tras instalarse en Hawaii y formar un cuarteto con el bajista John Kramer, el vibrafonista Arthur Lyman y el percusionista Augie Colon, sentaría las bases estilísticas de lo que pronto recibió el nombre de sonido "exotica". Al parecer fue al escuchar el croar de las ranas en un pantano cercano a su casa cuando a Denny se le ocurrió salpicar una de sus composiciones con cierto ambiente "de exterior". Aquella iniciativa pronto cristalizaría en la creación de su inconfundible sonido de la jungla, a base de ruidos diversos de animales (chimpances, aves diversas...) mezclados con el murmullo del viento en las hojas de los árboles, el chapoteo del agua en las cataratas, etc. En la parte instrumental, como es lógico, las canciones de la banda no tardarían en llenarse de percusiones de aire indefiniblemente tribal (tambores, gongs, congas...), así como de secciones de viento y cuerda de procedencia no estadounidense, a años luz tanto del "jazz" como del sonido "big band" que previamente habían practicado Denny y los suyos.
Buena parte de la magia que aquella música sigue conservando todavía hoy se debe a la desfachatez de Denny a la hora de fusionar, aunque fuera de manera incoherente, todo tipo de influencias y "tics" sonoros, a poco que sirviesen para sugerir ambientes paradisíacos, vinieran de Latinoamérica, Asia o África. Lo selvático, entendido casi como un concepto onírico, siempre fue para él una excusa perfecta para la mezcla poco menos que surrealista de trascender la tiranía melódica y abismarse en la experimentación atmosférica, quedándose en ocasiones en el mismo borde de la abstracción. Imposible escuchar su hipnótica música sin experimentar en el paladar el imaginario pellizco de una piña colada o un coco loco, sin visionar mentalmente a Betty Page posando junto a un árbol, cubierta por escuetas pieles de leopardo... sin experimentar cierta añoranza de un paraíso inexistente, de otros tiempos civilizadamente salvajes, nunca vividos.





ANTONIO TRASHORRAS (Madrid, 1969).
Profesional del sector audiovisual desde 1990. Guionista de largometrajes ("El espinazo del diablo", "Lena"), telefilmes ("Jugar a matar" -Tele 5-) y cómic ("Miedo", "Residuos" -ediciones Glénat), crítico de cine ("Fotogramas", "Fantastic Magazine", "Nosferatu", "El País de las Tentaciones"), cómic ("El Periódico de Catalunya", "Viñetas", "U"), autor de siete libros sobre cine (en solitario o colaboración), responsable de contenidos de producciones especiales de Canal +, director del canal Album TV para Canal Satélite Digital, coordinador de monólogos de humor en el canal Paramount Comedy, guionista y realizador de los programas de "sketches" "La Hora Chanante" y "Telecompring, y director del "talk show" "Nada que perder" (Paramount Comedy). Tras un breve paso por "Los Serrano", actualmente dirige el Festival de Cine de Comedia de Peñíscola. Insomne, omnívoro cultural y fanático de cualquier palabra que contenga la combinación de letras "mn". Padre de un hijo rubio e incomprensiblemente cuerdo...
El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
Yo de pequeño bebía los vientos por Olivia Newton John. Coleccionaba fotos suyas, recortaba sus reportajes en las tonti-revistas de la post-Transición... ¡Hasta me gustaban sus canciones y películas! Me estoy refiriendo a aquella época, a caballo entre los 70 y los 80, en que aún aguantaba con su "look" de jovencita pese a haber rebasado holgadamente la treintena, más o menos entre el "boom" de "Grease" y los memorables (y a su manera hermosos) naufragios de "Xanadu" y "Two of a Kind".
En el magnífico
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de
Si Norah Jones te arrulla tanto que puede llegar a resultar narcótica, si Diana Krall te agrada, claro, pero también te empalaga un poco, si empiezas a sospechar que bajo tanta vocalista sensible de última generación lo que hay en realidad es un poco de cuentitis y laxitud interior... ha llegado el momento de escuchar a

casalucio dijo
Enhorabuena Antonio!
Soy un fan también de Martin Denny, Les Baxter, Arthur Lyman y todo lo que huela a space age pop, exotica y easy-listening. Te felicito porque leer textos sobre estos artistas en español es un pelín complicado, la mayor parte de prosa se ha escrito siempre en la lengua anglosajona.
Y me encanta saber que un hombre que se dedica al humor en los medios como un servidor también es un apasionado de este tipo de música. Por cierto, he flipado bastante cuando he leído que escribes/has escrito para Joaquin Reyes en la Hora Chanante. Qué gran soplo de aire fresco para el humor de este país!!!! En serio! No sé si aún colaboras ahí, pero te felicito a ti y a toda la gente que elabora esos sketches tan absurdamente divertidos o divertidamente absurdos, como quieras verlo. Recibe un cordial surtido de abrazos de un amante del lounge (si quieres intercambiar material, pégame un toque...) y ánimos para seguir con el blog. Yo estoy ultimando el mío, espero que en breve podré ponerlo en circulación.
Ciao!
(Por cierto, para los amantes del género, os remito a algunas direcciones interesantes:
PORTADAS GENIALMENTE ESCANEADAS:
http://www.317x.com/imagemenu.html
VINILOS DE LA ÉPOCA PARA PODER DESCARGAR:
http://www.gojira.com/music/
A disfrutarlo!
19 Mayo 2005 | 01:52 AM