Me caen muy bien los gruñones que luego resultan ser buenas personas. Toni Galindo, mitad del dúo profesional-artístico-sentimental Art&Maña, es de esos. La mañana en que le conocí, hará unos quince años, se tiró varios minutos quejándose sin parar de la cantidad de cosas que se estaban haciendo mal en ese festival de Sitges en el cual ambos estábamos metidos hasta el cuello, aunque de una manera puramente "amateur". Pero ahí no se acabaron sus quejas, no. En apenas un rato, Toni fue capaz de despotricar de la situación del cine fantástico a nivel mundial, de lo aburridos que se habían vuelto la mayoría de los comics, de la calidad de Windows y de Apple, de los molestos "tics" de muchos de los diseñadores de carteles más conocidos... ¡Menudo cascarrabias! Recuerdo que en aquella lejana mañana, conversando junto a un King Kong que nos miraba como a bichos raros, Ángel Sala le decía una y otra vez, entre risas: "Anda, no te quejes tanto...". Sin embargo, y eso sí que conviene aclararlo, Toni es de los que se quejan riendo; lo suyo es el sarcasmo razonado, la queja serena, exenta de cualquier tipo de hostilidad. Como decía, lo que uno espera de un gruñón con buenos sentimientos. No haber tenido más oportunidades de coincidir con él, de aprender, de reírme mucho más a su lado, desde aquel día en que le conocí, es una de esas cosas que no sólo me joden ahora, sino que sé que me van a seguir jodiendo en los años venideros. Uno se cruza con gente valiosa y, me temo, rara vez lo valora; o quizá sí, pero a la postre no da los pasos adecuados para exprimir el máximo posible de esos encuentros afortunados. Como si sobrasen los individuos así... Toni es una montaña de inteligencia vestida de negro y con un Spiderman dibujado en el pecho; Toni es una bomba atómica de buen humor, un agujero cinéfilo capaz de devorar, sin inmutarse, filmografías enteras desde la primera fila del cine más descomunal que podáis imaginar; Toni es la mirada cómplice por encima de las gafas, el abrazo fugaz pero sincero, la discreta muestra de afecto, la cordialidad valiosa precisamente por su falta de exhibicionismo, por la pureza de sus espontaneidad; Toni (junto con Ana, la mujer hecha de luz) pertenece a esa estirpe de héroes legendarios cuyos minutos compartidos con ellos acaban pesando en la memoria al menos el triple de lo normal. Quizá por eso, en estos momentos, tengo la sensación de haber estado con con él muchos más instantes de los que el objetivo calendario indica. Y es que, admitámoslo, a la postre, Toni Galindo, sí que tiene un superpoder: el de, con su contacto, mutar el tiempo de los demás en algo más grande, memorable, mejor... No sé vosotros, pero yo he conocido a muy pocos como él. Muchas gracias, gruñón.
Actualización (13/05/2006):
Los amigos de Donosti, que compartieron con Toni tantos años de trabajo, también le recuerdan. Este es el texto escrito por Ricardo Aldarondo en el Diario Vasco:
El diseñador gráfico y dibujante Toni Galindo, nacido en Manresa y afincado durante más de diez años en San Sebastián, falleció ayer en Barcelona tras una larga enfermedad. La imagen de Audrey Hepburn bajando por la escalera y la recreación de la sombra de Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia son algunas de las escenas de cine que Toni Galindo y su estudio Art&Maña recrearon para para realizar algunos de los más reconocidos carteles del Festival de Cine de San Sebastián, por los que llegaron a ganar dos premios Key Art Award que concede la revista The Hollywood Reporter en Los Angeles.
Toni Galindo, con su inseparable pareja Anna Obradors, instalaron a principios de los 90 en San Sebastián su empresa Art&Maña. La Unidad de Cine del Patronato de Cultura les dio la oportunidad de destacar con sus primeros trabajos, como el diseño de la revista Nosferatu, y los carteles de la Semana de Terror. En 1995 comenzaron a realizar carteles para el Festival, una serie que comenzó con la bola de nieve de Ciudadano Kane, e incluyó a las nadadoras a lo Busby Berkeley o John Wayne. Para la Semana de Terror hicieron también muchos carteles destacados: el de la araña, el de la muñeca quemada... Precisamente hoy el Festival de Cine de San Sebastián presentará la última creación de Toni, que también realizó para Sitges el cartel de Tiburón, y la imagen de filmes como Los otros o La gran aventura de Mortadelo y Filemón. «Ibañez era mi ídolo absoluto y soñaba con dibujar como él», decía.
Se describía más como cinéfago que como cinéfilo. Contagiaba su entusiasmo y su pasión hablando del cine fantástico y el musical, de cómics y bandas sonoras. Y de gastronomía. Era adicto a la Semana de Terror y a Sitges. Siempre junto a Anna, se sentaba en la primera fila del Principal, para devorar el cine.
Otro artículo sobre él, también en El Diario Vasco:
Un homenaje al thriller en el cartel póstumo de Toni Galindo.
T. FLAÑO
El fotógrafo José Luis López de Zubiría apenas podía contener las lágrimas mientras en la pantalla instalada en el foyer del Kursaal se podía ver el making off del cartel oficial del Festiva de Cine. En él aparecía Toni Galindo dándole instrucciones sobre cómo tenía que retratar a Marisa Paredes para que se asemejara a Rita Hayworth en La dama de Shanghai. «Llevo muchos años trabajando con él y la sintonía era total. Su muerte ha sido un palo muy fuerte para todos», comentaba emocionado.
López de Zubiría destacaba la creatividad de Toni Galindo: «Desbordaba ideas porque tenía mucha cultura cinematográfica. Fagocitaba todas las películas que le gustaban y siempre las reflejaba en sus trabajos», recordaba. Prueba de ello, como recordó Edurne Ormazabal en la presentación del cartel, son las imágenes que Galindo realizó para el Festival de Cine, como en el que aparecía Gene Kelly cantando bajo la lluvia, que mereció un premio en Los Angeles, la recreación del ojo partido por una navaja de Buñuel, la elegancia de Audrey Hepburn descendiendo por unas escaleras del Kursaal o Indiana Jones a punto de hacerse con la Concha de Oro. «Ése es uno de los que más me gustan», señalaba ayer López de Zubiría.
Respecto al cartel propiamente dicho, se trata de «un claro homenaje al thriller». Las imágenes se captaron con dos cámaras para reproducir los reflejos de los espejos.