Al fin un personaje que me resulta simpático.
Categoría: Arte

"Sonic City" es un proyecto (o algo) desarrollado en Suecia y que consiste en una serie de cacharritos (cables, chips, esas gaitas... perdón la falta de palabrería técnica, es que soy "low tech") metidos en una suerte de... esto, entre gabán y camisa de fuerza, que permite al que lo lleva ir "componiendo" música en tiempo real mientras caminas por la ciudad. En teoría el sistema absorbe información sonora del entorno (es decir, los ruidos urbanos que rodean al portador de la prenda), procesándola y convirtiéndola al instante en una composición musical en constante cambio que se puede escuchar a través de unos auriculares. Parece que, además de los sonidos de la ciudad, para la elaboración de dicha música el ingenio también se nutre de los peculiares movimientos de cada usuario, sus ocasionales conversaciones e incluso sus características físicas. Es decir, la composición resultante puede considerarse algo así como la banda sonora de las evoluciones de una determinada persona en un lugar concreto y en un momento exacto. La cosa suena curiosa, claro... pero habrá que oir el resultado. Sospecho que para hacerme una idea bastaría con desenterrar mis viejos vinilos de Throbbing Whistle... (que, por cierto, ¿dónde andarán?).
Más detalles de "Sonic City" aquí.

Bajo el transparente nombre de Crash Bonsai se agrupan una serie de obras realizadas por John Rooney, algo así como el Ballard liliputiense del mundo del Arte bufo. Recomiendo darse un voltio por allí para contrarrestar en lo posible el "shock" que a cualquier persona mínimamente sensible le pueden provocar las cada vez más truculentas campañas de Tráfico advirtiendo al populacho de los obvios peligros de conducir bolinga.
Por cierto, ¿verdad que sería un excelente bromazo colarse en el Jardín Botánico y llenar de cochecitos espachurrados los hermosos ejemplares que con tanto mimo cuidó nuestro ex presi durante aquellos tumultuosos años?
Me da que así la exposición hubiése ganado en peso conceptual. ¿O no?

Mirad a lo que se dedica John Waters cuando no hace pelis (o sea, casi todo el rato). Este JFK travestido es una de las obras que encontraréis aquí como ejemplos de su faceta artística. Qué joya de hombre... Lo orgullosos que deben de estar sus padres...

Como el mundo está tan mal y da tanto miedo mirar a la realidad de ahí fuera, aquí os traigo una pequeña "delicatessen" para intentar aliviar algo nuestras castigadas neuronas. "Hand Shadows To Be Thrown Upon The Wall" es el título de un precioso librito de un tal Henry Bursill, editado en 1859, y que ahora la gente del "Project Gutenberg" (unos santos...) han puesto en la Red para que todo el mundo lo pueda disfrutar de forma gratuita.
No tenéis más que pinchar aquí y relajaros un rato con sus añejas y encantadoras ilustraciones. Por una Arcadia mental...

En The Nudes of Karl Struss se recogen un puñado de fotografías de chicas sin ropa tomadas en 1917 por el mítico operador de cine Karl Struss, es decir, antes de que iniciase su carrera en la pantalla.
Por si a alguno le interesa... Struss ha pasado a la historia como uno de los grandes directores de fotografía del cine americano, habiendo aportado su sabiduría lumínica a cineastas de la talla de Griffith, Cecil B. De Mille, Orson Welles, Charles Chaplin o Leo McCarey. Eso sí, sus trabajos más memorables fueron, a mi juicio, "Amanecer" de Murnau, el "Ben Hur" de Fred Niblo y esos dos hitos del cine terrorífico, cuyas turbias atmósferas tanto le deben a sus manipulaciones visuales y utilización de gasas, como son "El hombre y el monstruo" de Mamoulian y "La isla de las almas perdidas" de Kenton.

Para más datos sobre la carrera fílmica de este señor tan mítico no tenéis más que pinchar aquí, y si lo que queréis es profundizar en su trayectoría como fotógrafo pues haced lo propio aquí. Clic, clic...

¡Maldita gente con talento! ¡Y si encima son capaces de demostrarlo en diversos campos, pues peor todavía! Además de inolvidable actor cassavetiano y mundialmente famoso "alter ego" del catódico teniente Colombo, Peter Falk es un artista plástico nada despreciable como queda demostrado en esta página dedicada a recoger numerosas litografías, dibujos y bocetos suyos.
El arte de este bizco genial, que, según él, tuvo su origen como una mera afición para rellenar las prolongadas pausas durante los rodajes, cuenta con dos motivos principales: bellas mujeres, vestidas poco o nada, y distintas visiones de su personaje más famoso. Un "crack" este Falk.
Y cómo voy a odiarle... Con la de ratos de felicidad televisiva que me brindó en mi infancia...

Bright Light Film Journal es un revistón de cine "on line" para mear y no echar gota, lo que se dice la pera. Un nivel de textos estratosférico, una selección de temas intachable, un punto de vista crítico siempre afilado y, cómo no, esa versatilidad analítica, esa capacidad todoterreno que tanto echa uno en falta en gran parte de los textos sobre cine escritos en castellano, ya sea en la Red o en papel. Es decir, lo que hace unos años llamábamos una publicación "con actitud".
Y es que destilan tal inteligencia sus artículos que da gusto leerlos hasta cuando no estés demasiado de acuerdo (en mi caso, sin ir más lejos, en el reciente sopapo que le han metido a Closer).

No obstante, lo que ha motivado mi mención a Brigh Light era que quería llevaros hacia este interesante artículo, aparecido hace meses, donde se establecen unos acertados paralelismos estéticos y conceptuales entre la obra de Leni Riefenstahl y los magistrales y sensualmente amnióticos títulos de crédito creados por (sobre todo) Maurice Binder para la serie fílmica de James Bond.

Y a quien se le haya despertado el gusanillo por saber más sobre dichas secuencias de apertura, algunas ya legendarias, le recomiendo pasarse por aquí, y dejarse arrullar por la tersa ampulosidad característica de los trabajos de Robert Brownjohn, Binder y el "heredero" Daniel Kleinman. Hala pues.

El autor de este "blog", en una de sus fugaces apariciones públicas.
Descubrí las abisales cuerdas vocales de Etta Scollo en la escena más hermosa, emotiva y desconcertante de "Bad Guy", uno de los increibles largometrajes que el coreano Kim Ki-duk ha realizado en estos últimos años. "I tuoi fiori" se llamaba la canción y la irrupción de la profundísima, ígnea voz de esta italiana afincada en Alemania aportaba a la desesperada historia de "amour fou" narrada en la película una extrañísima cualidad de melodráma onírico. Un momento de cine inolvidable.
Desde entonces me he informado sobre ella, su música, su vida... y la he escuchado todo lo que he podido, claro. Recomiendo buscar sus CDs en la página alemana de
